UN MUNDO CIERTO

¿Hemos pensado alguna vez que nuestra vida sería maravillosa sin rastro de incertidumbre en ella? Seguro que muchos de nosotros lo hemos incluso comentado con nuestras personas de confianza. Yo tengo una amiga con la que podría pasarme horas fantaseando sobre el tema.

Pero, pensémoslo en profundidad por un momento.
¿Cómo sería la vida sin sorpresas, sin desconocimiento, sin misterio?
¿Cómo sería nuestro mundo, libre de aspectos inciertos?

Nuestro planeta imaginario excluiría la duda, y en él se impondría la certidumbre en todas aquellas situaciones que desencadenan preocupación.

El bus 19 siempre pasaría a su hora y nos sentaríamos en el mismo asiento. El Real Madrid siempre ganaría la Liga. Sin embargo, nuestros hijos nunca nos sorprenderían con ideas novedosas, las películas no incluirían giros finales, los libros no nos aportarían nada especial. De hecho, no habría películas, ni libros, ni canciones nuevas. Nos cruzaríamos cada día con las mismas personas, mantendríamos las mismas conversaciones. Sabríamos que es el tercer martes del mes porque comeríamos cocido, y nunca tendríamos la oportunidad de probar una fruta especial o una tarta de chocolate diferente.

Un bebé recién nacido es una maravilla, pero trae consigo incertidumbre, como la vida misma, que es incierta.

¿Habría niños si excluimos la incertidumbre?
¿Correríamos el riesgo de tenerlos en nuestro mundo perfectamente conocido?

Estaríamos en un mundo mecánico, donde nada nuevo ocurre nunca.

Tal vez entonces, la incertidumbre nos parezca un estimulante crucial para la vida, sin la cual nuestra existencia sería pobre y vacía.

Decía Erich Fromm que la creatividad requiere el coraje de abandonar las certezas.

La certeza podría sofocar el pensamiento libre e incluso destruir características fundamentales de lo que supone ser humano, libre y con la posibilidad de elegir.

¿Querríamos vivir en ese mundo?

#libertad #incertidumbre #preocupación #ansiedad

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RESISTENCIA

Dice Steven Pressfield que la resistencia se presenta cuando estamos preparados para subir al siguiente nivel.

Podemos experimentarla cuando nos encontramos rechazando lo que somos, sentimos y pensamos.

No nos pasa nada malo, simplemente estamos preparados para salir del cascarón. Por supuesto que encontraremos resistencia, como parte de nuestra evolución. Es más cómodo quedarnos donde estamos. Nuestro cerebro humano quiere ahorrar energía, evitar el dolor y buscar placer. Es su trabajo.

Y el nuestro, plantarle cara a la resistencia.

Imaginemos que queremos perder peso. Muchos de nosotros tal vez queramos que sea fácil. Tenemos la idea de que debería serlo. ¿Por qué?

También podemos levantarnos por la mañana y enfrentarnos a la resistencia, en vez de sentir pena por nosotros mismos, porque esto de perder peso es muy duro. Podemos pensar que es parte del reto, y que estamos dispuestos a esforzarnos. Porque es algo que hacemos por y para nosotros.

Quizás nos demos cuenta de queremos seguir apegados a las historias que nos contamos. Son nuestras pequeñas excusas. Incluso cuando nos damos cuenta de que mantener estas creencias, no nos lleva a ningún sitio, no queremos deshacernos de ellas. Cuando hemos creído en algo durante tanto tiempo, puede que hayamos construido nuestra identidad a su entorno.

Por ejemplo, ¿estamos dispuestos a dejar marchar la idea de que somos una persona que no puede bajar de peso?

Cada sueño llevo consigo resistencia. Y si no lo hace, probablemente no estemos soñando a lo grande.

#ansiedad #adelgazar #reto

¿EN QUÉ ASUNTOS ESTÁS?

Dice Byron Katie que hay tres tipos de asuntos: los de los demás, los de Dios o los del Universo, y los nuestros propios.

Si nos damos cuenta, pasamos mucho tiempo en los asuntos de los demás. Sabemos cómo nuestros padres deben vivir su vida, o lo que tienen que hacer nuestros hijos, o cómo debería actuar nuestro amigo o nuestra pareja (que tendría que sacar la basura, o acompañarnos al hospital), y lo que debería contestar nuestra sobrina a esa persona que la está molestando.

Por otra parte, están los asuntos de Dios o del Universo. Quizás afirmemos que la pandemia no debería estar sucediendo. Es posible que opinemos sobre el tiempo; no debería hacer tanto calor, o tanto frío. No tendría que haber lluvias torrenciales. A lo mejor pensamos que esa persona no debería haber fallecido, o que aquella otra no debería ser como es.

Y por último, están nuestros asuntos, el único espacio en el que podemos tener control.

Cuando estamos en los asuntos de los demás y en los del Universo, sufrimos estrés, porque no los podemos controlar. ¡Y ya bastante tenemos con los nuestros propios!

Tal vez queramos preguntarnos:
¿En qué asuntos estamos gastando nuestra energía mental?

#pensamientos #reflexiones #byronkatie #emociones #bienestar #saludmental #coaching #ansiedad #GAD #extrasistoles #depresion #covid #pandemia

HOLA, ¿QUÉ TAL?

– Hola, ¿cómo estás?
– Muy bien, gracias, ¿y tú?

Me encanta escuchar a unos amigos de mis hijos contestar con tan exquisitas maneras. Valoro la buena educación.

Muchos adultos nos saludamos también así. Utilizamos fórmulas similares. Sin darnos cuenta, repetimos las mismas frases, y contestamos en la misma línea.

También es posible que sigamos este patrón con nuestros allegados.

– ¿Qué tal te ha ido el día?

Y puede que nuestra respuesta sea una enumeración cronológica y aburrida de hechos. Quizás ni siquiera miremos a los ojos a nuestro interlocutor, vaciamos mochilas mientras nos hablan, preparamos la cena o contestamos un email.

¿Y si nos interesásemos, en realidad, por la experiencia de la persona, por lo que le han supuesto las situaciones que nos describe?

Puede que si reformulamos nuestra pregunta en este sentido, nuestro compañero se esfuerce por indagar en sus emociones, y lo que nos traslade, sea lo que auténticamente esté viviendo. Así favorecemos la creación de conexión con la gente que de verdad nos importa.

Está claro que no se trata de abrumar con nuestra intimidad al extraño con el que compartimos ascensor (si es que alguien se atreve en estos tiempos de #pandemia). Pero sí que podemos intentar ir más allá con aquéllos a los que queremos.

A veces, no profundizamos porque nuestro interlocutor nos pregunta con estas fórmulas manidas y superficiales, mientras hace varias tareas al mismo tiempo. Otras, porque intenta resolver nuestro problema y no queremos que le afecte vernos sufrir.

Cuando nuestra hija nos cuente que está frustrada, podemos simplemente guardar silencio unos instantes y acompañarla, sin intentar resolver nada.

Definitivamente yo lo voy a intentar.

#ansiedad #conexión #intimidad #emociones #comunicación #educar

LA SILENCIOSA CARGA DE LA PREOCUPACIÓN

Si lo miramos con perspectiva, la preocupación puede tener una cantidad extensa de efectos en nuestra vida, a menudo devastadores.

La preocupación es una carga.

Es como vivir cada día llevando el peso de nuestro propio mundo personal sobre los hombros.

La preocupación absorbe nuestra energía y nos deja en tensión.

Interfiere con nuestras vidas. Tenemos que planificar teniéndola en cuenta, cedemos ante ella, la acomodamos, y nos empuja a evitar situaciones en las que sabemos que empeorará.

Para algunos, quizás limite nuestro desarrollo profesional, afecte a relaciones personales y como consecuencia, veamos suspendidos algunos proyectos vitales.

Con frecuencia, estamos tan acostumbrados a llevar la carga de la preocupación, que se nos olvida el impacto que tiene en nuestras vidas.

Se ha convertido en un hábito dañino que ya ni siquiera percibimos.

#preocupación #ansiedad #extrasistoles

ODIO

Es imposible gustarle a todo el mundo. Y bastante probable que haya alguien a quien no gustemos, ni poco, ni mucho, ni nada.

Cuando experimentamos odio, es porque estamos teniendo pensamientos que nos provocan dicha emoción. Somos nosotros mismos los que sentimos el odio. Por cierto, es una emoción muy incómoda y desagradable. Y la sufre quien la siente.

Cuando alguien nos odia, nosotros no experimentamos el odio. Quizás experimentamos tristeza, o enfado, provocado por los pensamientos que tenemos, si es que la otra persona nos ha dicho abiertamente que nos odia, o algo similar. O simplemente porque pensamos que nos odia (aunque tal vez no lo haga).

Es posible que haya gente muy sensible que se vea afectada en ambientes tensos, y que diga que nota el odio, pero en realidad lo que percibe es nuestra reacción frente a lo que estamos pensando y sintiendo. Nadie puede sentir las emociones de otra persona.

No tiene ninguna ventaja elegir el odio. Quizás hayamos dicho alguna vez, algo así como que tal persona no se merece otra cosa por nuestra parte, más que odio. ¿No sería más bien que nosotros no nos lo merecemos? ¿Que no nos merecemos sufrir ese odio? ¡Porque probablemente esa persona ni se va a enterar! Nosotros somos los únicos perjudicados.

Si nos damos cuenta de que los demás pueden hacer lo que quieran, como adultos que son, incluso odiarnos, nos sentiremos liberados.

No querremos intentar controlar a los otros para que no nos odien, y seremos simplemente nosotros mismos. Dejaremos de intentar gustar, para ser auténticos. Y haremos lo que tengamos que hacer.

Los haters muchas veces son personas que se limitan a mirar y criticar, desde la grada, mientras los demás construyen y contribuyen.

#odio #ansiedad #emociones

UNA BOLSA FEA QUE ME ACOMPAÑA HOY

Algunas mañanas, cuando estamos todavía entre la sábanas, incluso antes de haber abierto los ojos, sentimos a nuestra querida amiga, la ansiedad.

Tal vez nos hayamos dicho:

Pero, ¿cómo es esto posible, si todavía no he tenido ningún pensamiento? ¡No me ha dado tiempo!

Sabemos que nuestros pensamientos causan nuestras emociones. Y con la ansiedad, también funciona igual, aunque no lo parezca. No se trata de que nos sintamos culpables por generarla, sino de que nos hagamos responsables.

Cuando llevamos tanto tiempo practicándola, el mecanismo se activa sin que nos demos cuenta. Hemos desarrollado un hábito o patrón perfecto. La clave del éxito, es la práctica, lo sabemos todos. ¡Somos un campeones generando ansiedad!

Quizás fue algo que hicimos o dijimos ayer, que no está muy alineado con lo que somos. Puede que sea algo que no queremos hacer. Tal vez es un pensamiento que ha pasado por nuestro cerebro a modo de imagen y a la velocidad de la luz.

Podemos plantearnos nuestra ansiedad, como un sentido más, que nos avisa de que tenemos que prestar atención a algo, a modo de banderita roja. Si le damos la bienvenida, el resto de emociones irán surgiendo.

Tal vez, tenemos miedo al covid, y en vez de permitirnos sentirlo, lo estamos ocultando produciendo ansiedad, porque sabemos muy bien cómo fabricarla, y nos mantiene muy entretenidos lidiando con ella, evitándola o resistiéndola.

Y también podemos considerar nuestra ansiedad como una bolsa fea que elegimos llevar ese día con nosotros. Podemos continuar con nuestra rutina, no pasa nada. Todos tenemos algún complemento poco gracioso que a veces nos ponemos. La bolsa no forma parte de nosotros, sólo la llevamos.

Si nos ponemos a darle patadas a la bolsa, o pretendemos hacerla desaparecer, y nos enfadamos, al final estamos añadiendo una capa extra de sufrimiento innecesario a la incomodidad que ya nos supone ir todo el día cargándola. Suele empeorar las cosas.

Aunque exteriormente nuestras vidas, nuestras casas o nuestras familias parezcan muy diferentes, en el fondo nuestras experiencias son muy similares.

#ansiedad #emociones #covid