LA INCERTIDUMBRE DE LAS EXTRASÍSTOLES

Muchos de nosotros nos descubrimos diciendo que sufrimos porque no sabemos cuál va a ser la evolución de nuestras extrasístoles. Cuando las sentimos, comenzamos a prestarles atención, para ver si -empeoramos-.

-Empeorar- supone algo diferente para cada uno de nosotros. En general, consideramos que hemos empeorado, si notamos que el número de extrasístoles que tenemos, aumenta. Pero, algunos de vosotros me habéis comentado que -empeoráis- si las notáis más intensamente, o de forma distinta, o si las tenéis durante días consecutivos sin descanso, o si las sentís uno de cada tres días, pero esto se alarga durante varias semanas.

Tendríamos que preguntarnos qué entendemos exactamente por -empeorar-, para empezar. Quizás nuestro cardiólogo no esté de acuerdo, y esto a lo que nosotros hemos decidido llamar -empeorar-, en realidad, no lo es. Quizás nos demos cuenta de que no tiene fundamento, y simplemente hemos decidido unilateralmente que -estamos peor-. Podríamos preguntarnos qué bien nos hace. Probablemente ninguno.

Y, ¿qué hay detrás de estas movidas mentales que nos montamos? Muchas veces una intolerancia brutal a la incertidumbre por nuestra parte. No podemos soportar la idea de no saber qué va a pasar. Cuánto nos van a durar las crisis de extrasístoles, cuántas vamos a tener en un futuro, en qué momentos nos va a tocar sentirlas. Qué va a ser de nosotros. Cómo vamos a responder ante ellas, de qué manera pueden complicarnos la existencia. Y sobre todo, queremos eliminar toda la incertidumbre que rodea a la remota posibilidad de que nos acaben dañando el corazón. Exigimos absoluta seguridad en ese sentido. ¡Como si alguien nos pudiese asegurar que nunca ninguno de nuestros órganos va a verse dañado a lo largo de nuestra vida, por un motivo o por otro!

Estamos pidiendo un imposible. La vida es incierta. No controlamos nada. No podemos. Intentar hacerlo supone estrellarnos contra un muro de hormigón de forma constante. Sólo nos hacemos daño buscando certezas. Sufrimos al querer controlar las circunstancias.

Podemos crear seguridad para nosotros, sin necesidad de controlar nada, sin necesidad de controlar nuestras extrasístoles, o su evolución. Podemos entender que vida se abre camino, que pasa lo que tiene que pasar, hagamos lo que hagamos. Podemos aprender a -soltar- nuestra necesidad de certezas. Y crear seguridad entendiendo que así son las cosas.

No necesitamos saber cuál será el final de nuestra historia con las extrasístoles. Intentemos vivir nuestro día a día con ellas de la mejor manera posible. Quizás así, paso a paso, nos demos cuenta de que hemos dejado de sufrir por su causa, y decidamos que eso que hemos hecho, precisamente es -mejorar-.

Paradójicamente, cuanto más tranquilos estamos, menos tenemos. Y lo mejor es que llegados a este punto, muchos nos preguntamos: pero, ¿y a quién le importan ya las extrasístoles?

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Publicado por pensandoconintencion

Te ayudo a dejar de sufrir por tus extrasístoles. Porque hay otras cosas en la vida que merecen tu atención.

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